El penal debió ser, desde su fundación, el símil inglés de los patíbulos.
Una nostalgia de los fusilamientos que en nombre del imperio y la libertad
de comercio, perpetró la corona británica.
http://www.emelexista.com/el-ultimo-penal-de-otilino/
Una añoranza de pólvora de quienes idearon el deporte. Y es también, desde
esa primera época, el oficio, tanto de quienes se especializan en
ejecuciones a porteros como el de los especialistas en detener balas con las
manos.
[Non-text portions of this message have been removed]